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El potencial de algunas plantas chilenas para desarrollar ingredientes funcionales

Durante la jornada del martes, el CEBAS-CSIC contó con la visita de la Dra. María Dolores López Belchí, de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Concepción (Chile) que realizó una charla sobre algunas plantas chilenas destacadas por su potencial para el desarrollo de ingredientes funcionales.

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Portada Seminario

 

La charla viajó desde el Norte de Chile, donde se encuentra el desierto más árido del mundo hasta la Patagonia chilena. Plantas como el chañar, el matico, la murtilla, el maqui o el calafate entre otros fueron presentados junto a su actividad biológica y su perfil químico. Se destacaron bayas como el maqui (Aristotelia chilensis) y el calafate (Berberis microphylla) con alto contenido de antocianos, siendo considerados unas de las frutas con mayor capacidad antioxidante que se conocen en el mundo.

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Esta visita fue organizada por el Dr. Diego Moreno y la Dra. Cristina García Viguera, con el que ambos grupos han desarrollado diferentes actividades de internalización tanto en Chile como en España, entre ellas estudiantes de doctorado chilenos han realizado estancias en el CEBAS-CSIC estudiando el potencial del calafate o la fresa blanca, así del mismo modo se ha contado con los dos investigadores del CSIC en seminarios y cursos de posgrado organizados en la Universidad de Concepción en Chile.

 

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EL CEBAS COLABORA CON LA FACULTAD DE BIOTECNOLOGÍA Y CIENCIAS DE ALIMENTOS DE LA UNIVERSIDAD DE WROCŁAW (WROCŁAW UNIVERSITY OF ENVIRONMENTAL AND LIFE SCIENCES – WUELS) EN LA FORMACIÓN EN TÉCNICAS ANALÍTICAS AVANZADAS DE ESPECTROMETRÍA DE MASAS Y METABOLÓMICA

Con la financiación del Ministerio de Ciencia y Educación Superior (Ministra Nauki i Szkolnictwa Wyższego) de Polonia, los investigadores Dr. Diego Ángel Moreno Fernández, Dr. Ángel Gil Izquierdo y el Profesor de Investigación Dr. Federico Ferreres de Arce, realizaron una visita técnica y de colaboración con el grupo de la Profesora Dra. Aneta Wojdyło, del Departamento de Tecnología de Frutas, Hortalizas y Cereales en la Facultad Biotecnología y Ciencias de Alimentos.

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En este grupo se llevan a cabo diversas investigaciones, desarrollos e innovaciones con alimentos de origen vegetal para obtener alimentos enriquecidos en nutrientes y compuestos bioactivos beneficiosos para el consumidor y de calidad organoléptica mejorada, líneas de interés común con nuestro grupo en el CEBAS-CSIC

Durante la estancia, se organizaron varias reuniones científico-académicas con el Decanato de la Facultad y con los jefes de grupos de investigación, para establecer colaboraciones futuras en áreas de interés común de los alimentos y productos de origen vegetal, su calidad, seguridad y bioactividad.

Además, en el apartado formativo, se impartieron conferencias a los profesores y alumnos de grado, postgraduados y de doctorado de dicha Universidad sobre las líneas de investigación que llevan los investigadores del CEBAS-CSIC sobre compuestos bioactivos de alimentos vegetales y sus beneficios en la salud.

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En esta visita además, se dedicaron varias jornadas a una labor intensa de formación aplicada en fitoquímica, espectrometría de masas y metabolómica vegetal, sobre diferentes aspectos y contenidos: Optimización de equipos y condiciones analíticas, sesiones de análisis de muestras vegetales y extractos de diferente procedencia, y el uso de equipamientos avanzados de UPLC-QTOF-MS/MS tanto para la identificación como para la cuantificación de bioactivos de alimentos y extractos vegetales, así como de metabolitos obtenidos a partir de los mismos. Estas actividades se llevaron a cabo por los investigadores Dr. Ángel Gil y Prof. Dr. Federico Ferreres, con estudiantes de doctorado y jóvenes doctores del grupo de trabajo en WUELS.

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Con toda esta actividad formativa de personal investigador se persigue potenciar las capacidades de análisis y resolución de problemas en técnicas avanzadas de metabolómica por parte del grupo en Polonia, que permitan avances en la colaboración científico-técnica de ambos grupos de investigación para el futuro.

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Queremos expresar con esta nota nuestro agradecimiento a la acogida tan positiva que hemos recibido en WUELS (Wroclaw, Polonia). Esta visita ha servido para potenciar las interacciones y relaciones entre nuestros grupos y además, ha sido una buena oportunidad para presentar y divulgar la actividad científico-técnica de calidad que se realiza en el CEBAS-CSIC.

Diego A. Moreno Fernández    (30-mayo-2019)                                                                     

 

Guerra al Plástico en la Industria Agroalimentaria

El excesivo uso de los plásticos en la industria agroalimentaria está en el punto de mira de la opinion pública habida cuenta de su acumulación en el medioambiente y su interacción negativa con los ecosistemas. Sin embargo, y según apunta la Profesora Maria Isabel Gil (CEBAS-CSIC), el sector Agro está hacienda un gran esfuerzo para reducer su uso y mejorar la gestion de los resíduos.

Para más información: Plasticos CEBAS

RIESGOS MICROBIOLÓGICOS

(ANA ALLENDE (Investigadora Científica del Grupo de Tenología de los Alimentos y Vicedirectora del CEBAS-CSIC)

Cada vez más, los productos vegetales ocupan los principales titulares de los periódicos debido principalmente a sus propiedades beneficiosas para la salud, pero también en algunos casos porque están implicados en toxiinfecciones alimentarias (enfermedades que se producen por la ingesta de alimentos contaminados por microorganismos patógenos o sus toxinas). Recientemente, se ha asociado una intoxicación alimentaria al consumo de vegetales congelados contaminados con ‘Listeria monocytogenes’. Las autoridades confirman que han sido casi 50 personas las implicadas y que ha causado nueve muertes. Los estados miembros de la Unión Europea afectados por este brote son Austria, Dinamarca, Finlandia, Suecia y el Reino Unido. Los primeros afectados aparecieron a finales del 2015, pero ha sido en los últimos meses cuando se ha producido un incremento en el número de casos. En principio, todos los productos contaminados se asocian a una planta de procesado de productos congelados ubicada en Hungría.

Desde enero de 2018 se sospecha que han sido los vegetales congelados la causa de la intoxicación, pero no ha sido hasta finales de junio cuando se han comenzado a tomar las primeras medidas por parte de las autoridades competentes. A día de hoy, la producción en la planta de procesado afectada en Hungría ha sido detenida y se ha procedido a retirar los productos afectados que todavía están en los puntos de distribución y venta. La empresa estima unas pérdidas hasta el momento de más de 30 millones de euros.

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), con la que la que colaboro como miembro del Panel de Riesgos Biológicos (Biohaz), y del grupo de trabajo involucrado en esta alerta alimentaria, ha publicado este mes, a petición de la Comisión Europea, un informe científico-técnico que incluye las recomendaciones para la detección y el análisis de ‘L. monocytogenes’ en plantas de procesado de vegetales congelados. El informe establece las estrategias de muestreo y los métodos microbiológicos más apropiados para mejorar la sensibilidad de su detección en el agua de proceso y en las plantas de congelación de frutas y hortalizas. También se identifican los puntos críticos de muestreo para la monitorización de ‘L. monocytogenes’ en las instalaciones y el equipamiento.

Esta no es la primera vez que el Cebas-CSIC colabora con la EFSA para identificar los riesgos microbiológicos asociados a productos vegetales. Desde el año 2011, y a raíz del brote toxiinfeccioso en Alemania asociado al consumo de germinados, he formado parte de distintos grupos de trabajo del Panel Biohaz con el fin de determinar las fuentes de riesgos microbiológicos asociados a estos productos, así como posibles métodos de control para evitar dichos riesgos.

Asimismo, los proyectos de investigación llevados a cabo en el Grupo de Calidad y Seguridad del Cebas-CSIC se centran en gran parte en el desarrollo y optimización de nuevas estrategias de control para reducir los riesgos microbiológicos asociados a ‘L. monocytogenes’ y otras bacterias patógenas. Recientemente, y en colaboración con la empresa Danesa ISI-Food, se han realizado estudios para inhibir el crecimiento de ‘L. monocytogenes‘ en hortalizas de hoja mediante el uso de bacteriófagos, que son virus que infectan exclusivamente a las bacterias, y en este caso a la bacteria ‘L. monocytogenes‘. Los resultados obtenidos han sido muy prometedores y con posibilidades de implantación real en la industria de vegetales frescos cortados.

BENEFICIOS DEL CONSUMO DE GRANADA: PAPEL DE LA MICROBIOTA INTESTINAL Y LA PRODUCCION DE UROLITINA

La granada es considerada una de las frutas más saludables debido a que su consumo se asocia con la prevención de diferentes enfermedades crónicas. Los elagitaninos y particularmente las punicalaginas y las punicalinas son los principales polifenoles presentes en dicha fruta. Estos polifenoles poseen una elevada capacidad antioxidante in vitro pero prácticamente no se absorben en el intestino y por lo tanto, su biodisponibilidad es muy baja. Sin embargo, los elagitaninos de la granada son transformados por las bacterias intestinales dando lugar a grupo de moléculas llamadas urolitinas. Estas urolitinas sí son absorbidas en el intestino, son capaces de circular en plasma y llegan a los distintos órganos a una concentración significativa.

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Estudios in vitro y con modelos animales muestran la capacidad antiinflamatoria, anti-cáncer, cardioprotectora y neuroprotectora de las urolitinas. Sin embargo hay todavía pocos estudios que demuestren sin lugar a dudas, los efectos beneficiosos del consumo de granada en humanos. El motivo es que no todos los individuos producen el mismo tipo y cantidad de urolitinas tras el consumo de granada lo cual depende de la composición de su microbiota intestinal. Los individuos pueden dividirse en tres grupos que hemos denominado metabotipos A, B y 0. Los individuos pertenecientes al metabotipo A se caracterizan por la producción de urolitina-A que es la urolitina más estudiada y a la que más beneficios se han atribuido hasta la fecha. Los individuos del metabotipo B además de urolitina-A, producen isourolitina-A y/o urolitina-B que aunque son urolitinas menos conocidas también muestran actividad biológica en estudios in vitro. Por último, están los individuos pertenecientes al metabotipo 0 que no son capaces de producir urolitinas tras el consumo de granada y que no van a verse tan beneficiados del consumo de granada como lo hacen el resto de metabotipos. En consecuencia, los individuos pueden ser estratificados en tres metabotipos que podrían justificar la controversia que existe respecto a si el consumo de granada es beneficioso realmente y se debe considerar para entender la variabilidad interindividual en los efectos en la salud.

En los últimos años diversos grupos de investigación han trabajado en la identificación de las bacterias intestinales capaces de transformar los polifenoles de la dieta. Particularmente, en el Grupo de Calidad, Seguridad y Bioactividad de Alimentos Vegetales (CEBAS-CSIC), hemos aislado del intestino de humanos sanos, y descrito por primera vez, distintas especies bacterianas pertenecientes a la familia Eggerthellaceae como Gordonibacter urolithinfaciens, Gordonibacter pamelaeae y Ellagibacter isourolithinfaciens que son capaces de producir algunas de estas urolitinas. La actividad biológica cada vez más indudable de las urolitinas, explica la relevancia que tiene la identificación de las bacterias capaces de producir dichas moléculas como potenciales probióticos de nueva generación con aplicación en el desarrollo de alimentos funcionales y nutracéuticos.

Selma MV , García-Villalba R, González-Sarrías A, Romo-Vaquero M, Beltrán D, Cortés A, Espín JC y Tomás-Barberán FA

Laboratorio de Alimentación y Salud,  Grupo de Calidad, Seguridad y Bioactividad de Alimentos Vegetales. CEBAS-CSIC,  Campus de Espinardo, Nº 25, 30100, Murcia, España 

 

Investigadores del CEBAS enriquecen variedades de rábano rosa y rojo para prevenir la obesidad

Científicos del Centro de Edafología y Biología Aplicada del Segura (CEBAS), perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), han demostrado que con la ingesta de brotes de enriquecido en glucosinolatos y compuestos fenólicos, dos tipos de metabolitos secundarios presentes en dichos vegetales, se puede inducir una mejora en el metabolismo energético de los seres humanos.

“Lo que hemos hecho ha sido bioestimular los brotes o germinados; es decir, inducir una respuesta similar a la del ataque de una plaga, para que se defienda y produzca más metabolitos de defensa: los glucosinolatos y los compuestos fenólicos, que son los que a nosotros nos interesan para nuestro organismo”, asegura Cristina García-Viguera, responsable del laboratorio de Fitoquímica en el Departamento de Ciencias y Tecnología de Alimentos del CEBAS-CSIC y una de los investigadores que han realizado el estudio sobre el rábano rosa. García-Viguera destaca que estos metabolitos “pueden ayudar a prevenir o paliar enfermedades como la obesidad o la Diabetes tipo II”.

Para poder comprobar de una forma sencilla cómo funciona el mecanismo de aumento de la producción de glucosinolatos, los investigadores, utilizaron como modelo animal la mosca del vinagre (Drosophila spp) o de la fruta, porque “es un organismo completo y que te permite tener muchas poblaciones. Por lo tanto, te da la comodidad de trabajar con un modelo animal pero a una escala de laboratorio. Además, nos permite realizar muchos experimentos en un espacio de tiempo reducido y con muchas poblaciones a la vez”, afirma Diego A. Moreno, también investigador del Departamento de Ciencias y Tecnología del CEBAS-CSIC y coautor del presente estudio y coordinador del Proyecto AGL 2013-46247P en el que se enmarcan estos estudios.

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Brotes de Rábano Rosa enriquecidos en el laboratorio por los investigadores del CEBAS-CSIC

Moreno destaca que, gracias a estas investigaciones, han demostrado por primera vez la capacidad de este animal de metabolizar los glucosinolatos, produciendo isotiocianatos, que son los metabolitos que ejercen las propiedades beneficiosas.

Otro de los resultados importantes de la investigación ha sido comprobar la reducción en la absorción de glucosa, que se relaciona con la Diabetes tipo II y la obesidad, en la mosca de la fruta, la cual estuvo sometida a una dieta basada en brotes de rábano rojo. “Tratábamos de ver que tomando este alimento podíamos interferir en el metabolismo de la glucosa y, por tanto, interferir en los diferentes factores de la obesidad”, detalla García-Viguera.

Bioinductores para elevar el número de antocianos

Además de buscar un aumento de las cantidades de compuestos beneficiosos para la salud, los investigadores del CEBAS-CSIC han conseguido en un segundo estudio que otras dos variedades de rábano -Rosa y Rambo- produzcan un mayor número de antocianos, unos pigmentos naturales presentes en las plantas, pertenecientes al grupo de los compuestos fenólicos, que pueden contribuir al tratamiento de la obesidad y de otras enfermedades, debido a su efecto antioxidante, y de modulación de enzimas del metabolismo de la glucosa y de los lípidos, así como en relación con mecanismos de la inflamación crónica, que ocurren en obesidad y en otras enfermedades, y por su capacidad para atravesar la barrera hematoencefálica, pudiendo llegar al cerebro y ejercer allí su actividad protectora a nivel de sistema nervioso central, previniendo el deterioro cognitivo.

El método empleado para conseguir esa mayor producción ha consistido en el uso de bioinductores en el rábano, unos compuestos que avisan del peligro y tienen como respuesta la producción de antocianos. Azúcares como la glucosa y la sacarosa resultaron ser los más efectivos tras introducirse en las plantas, pues se consiguió un aumento de estos pigmentos del 50% en rábano Rosa y del 30% en la variedad Rambo.

Los resultados de estas investigaciones podrían dar lugar al desarrollo de nuevos alimentos funcionales y de suplementos dietéticos para mejorar la salud de las personas. No obstante, los investigadores García-Viguera y Moreno coinciden en que la mejor opción es tomar el alimento completo, no únicamente la cápsula con el compuesto aislado. “Lo recomendable sería tomar el alimento enriquecido debido a que también te tomas las vitaminas, minerales y otros nutrientes y compuestos, los cuales se potencian entre sí, por lo que es más beneficioso”, concluye la responsable del Laboratorio de Fitoquímica. Los resultados de ambas investigaciones han sido publicados en las revistas ‘International Journal of Molecular Sciences’ y ‘Food Research International’, y forman parte de la Tesis Doctoral que la investigadora Nieves Baenas Navarro realizó con el equipo del Departamento de Ciencias y Tecnología de Alimentos del CEBAS-CSIC.

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Diego Moreno, Nieves Baenas y Cristina García

EFECTO PERSONALIZADO DE LA GRANADA EN LA PREVENCIÓN CARDIOVASCULAR: NUESTRAS BACTERIAS INTESTINALES DECIDEN.

Nuestro cuerpo se encuentra colonizado por infinidad de microorganismos, y a su conjunto lo llamamos ‘microbiota’. Nuestra piel, nariz, ojos, genitales, aparato digestivo… hasta la sangre presenta multitud de microorganismos. Esta ‘invasión’ ocurre durante el nacimiento, los microorganismos pasan de la madre al bebé en el momento del parto y fundamentalmente a través de la lactancia materna. Esta microbiota (tradicionalmente llamada ‘flora’) queda establecida en los primeros años de vida aunque puede modificarse a lo largo de nuestra vida. Con diferencia, es en nuestro intestino grueso donde se encuentra el mayor número y diversidad de especies microbianas.

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El ADN aportado por los microorganismos supera aproximadamente en 400 veces al nuestro por lo que, genéticamente, somos más microbios que humanos. Y no se trata simplemente de una legión de ‘micro-mascotas’ o un ‘micro-zoo’ que tenemos en nuestro interior, sino que es esencial para nuestra supervivencia y estado de salud. La microbiota intestinal forma un auténtico ecosistema en equilibrio. Hoy día sabemos que alteraciones en este equilibrio (proceso llamado disbiosis) pueden relacionarse con multitud de procesos crónicos como la inflamación intestinal, el colon irritable, cáncer colorrectal y también la diabetes, síndrome metabólico, enfermedades cardiovasculares, obesidad, alergia y asma. Hasta nuestro sentido del humor, conducta, ánimo, salud mental e intelecto pueden afectarse por esta microbiota a través del llamadoeje cerebro-intestino (autismo, enfermedad de Alzheimer y Parkinson, depresión y ansiedad).

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Es conocido que las personas ‘sobre-protegidas’ en su infancia (esterilizar el chupete, sin contacto con animales, vida en ciudad, lavado excesivo de manos, etc.), presentan una microbiota menos diversa que los hace más propensos a las alergias.

La obesidad es un factor de riesgo importante para el desarrollo de numerosas enfermedades, como por ejemplo, las cardiovasculares. Un aspecto conocido es que la microbiota intestinal de obesos y delgados es diferente (en la obesidad hay cierta disbiosis intestinal, que contribuye al riesgo cardiovascular). De hecho, sabemos que si la microbiota de una persona delgada se transfiere a un obeso (lo que se llama ‘trasplante fecal’), el obeso, adelgaza. Y en ratones, también se ha descrito el efecto inverso, el ratón delgado se transforma en obeso al recibir la microbiota intestinal de una persona obesa. Son muchos más los ejemplos disponibles: Si a ratones sanos transferimos la microbiota de enfermos de Parkinson, los ratones desarrollan los síntomas de la enfermedad. También, ciertos voluntarios sometidos a trasplante fecal han comentado ‘que se notan raros, pensando o comportándose de forma diferente a como lo hacían’ (cambios de actitud); y así, un largo y apasionante etcétera.

La microbiota intestinal está influenciada por numerosos factores: genéticos, ambientales y estilos de vida; pero es nuestra dieta la que más le afecta. Sabemos que existe una interacción continua y recíproca entre nosotros y nuestra microbiota. La microbiota transforma los constituyentes de alimentos y éstos a su vez, también pueden modificar la microbiota. Pero estos procesos no ocurren igual en todos los individuos pues depende de la microbiota de cada cual. Esto contribuye a que exista una gran ‘variabilidad inter-individual’, es decir, no todas las personas responden por igual al consumo de alimentos e incluso también de fármacos. Al igual que existe la ‘medicina personalizada’ que considera tratamientos específicos según el individuo, también caminamos hacia la ‘nutrición personalizada’, donde los alimentos y dietas van dirigidos a obtener el beneficio máximo y específico según la persona.

Seguir una dieta rica en frutas y verduras, como la mediterránea, es beneficioso para la salud. Esto se debe en parte a ciertos constituyentes de alimentos vegetales, los polifenoles, a los cuales tradicionalmente se les ha atribuido un papel protector frente a enfermedades crónicas como las cardiovasculares, neurodegenerativas y cáncer. Sin embargo, en los últimos años han surgido controversias y los resultados de distintos estudios no son concluyentes. Un ejemplo es la granada. En el grupo de ‘Alimentación y Salud’ del CEBAS-CSIC fuimos pioneros en el mundo al identificar que cuando ingerimos ciertos polifenoles presentes en la granada, fresas, nueces, etc., llamados elagitaninos, nuestra microbiota intestinal los transforma en otras moléculas más simples, pero con actividad biológica, llamadas urolitinas. Y aquí encontramos un ejemplo de ‘variabilidad-interindividual’ pues no todas las personas pueden realizar este proceso de forma similar.

Los ‘metabotipos’

Hay personas (aprox. el 10% de la población) que no pueden producir estas urolitinas (lo que conocemos como tipo metabólico o ‘metabotipo’ 0). El resto que sí puede, tampoco producen las mismas urolitinas. Según el tipo de urolitinas, hay personas con un metabotipo que llamamos ‘A’ (aprox. el 70% de la población), mientras que otras personas son del metabotipo ‘B’ (aprox. el 20%). Digamos que la transformación de estos elagitaninos nos sirve como herramienta para identificar grupos de población con diferente microbiota intestinal. Lo interesante es que estos porcentajes se refieren a personas sanas y de peso normal, mientras que en personas con sobrepeso-obesidad, el % de metabotipo B sube al 30%; y aún más en pacientes con síndrome metabólico o cáncer colorrectal, donde el % de B (45%) es ya superior al A (40%). Como habíamos comentado, la microbiota intestinal es diferente según los individuos, especialmente en algunos desórdenes o enfermedades en los que existe disbiosis intestinal, como en la obesidad, síndrome metabólico y cáncer colorrectal. Así, en nuestro grupo de investigación hemos descrito que según el tipo de urolitinas producido (y que identificamos en la orina de las personas), podemos detectar si puede existir cierto desequilibrio en la microbiota intestinal. Es decir, presentar metabotipo B sería como un biomarcador (como un semáforo) para identificar disbiosis intestinal (o predisposición a ésta).

 

La granada

En el caso de la granada, se había descrito su potencial preventivo frente a enfermedades cardiovasculares, especialmente al mejorar los lípidos (grasas) en sangre, disminuyendo la concentración de colesterol total, de LDL (‘colesterol malo’), etc. Sin embargo, recientes revisiones que analizan todo lo publicado sobre este efecto han concluido que el consumo de granada no mejora los lípidos en sangre. Pero nuestro grupo ha encontrado la respuesta a tal discrepancia: Si se consideran todos los individuos por igual, estamos asumiendo que el efecto de la granada debe ser el mismo en todas las personas, cuando hemos visto antes que existe una gran variabilidad interindividual en la transformación de sus constituyentes bioactivos. El secreto: encontrar cuál puede ser el criterio para diferenciar el efecto entre personas, por ejemplo, agrupándolas según su metabotipo, reflejo de la microbiota intestinal.

Así, nos planteamos evaluar el efecto del consumo de un extracto de granada en los lípidos sanguíneos de un grupo de 50 personas sanas con sobrepeso-obesidad, pero considerando la capacidad de esos voluntarios para transformar los elagitaninos de la granada en urolitinas; es decir, viendo si el diferente efecto de la granada estaba relacionado con el ‘metabotipo’ específico de estas personas.

 

El estudio

Realizamos un ensayo clínico en 50 personas sanas con sobrepeso y obesidad, donde todos los voluntarios consumieron dos dosis de extracto de granada (1 cápsula/día en la dosis-1; y 4 cápsulas/día en la dosis-2) y un placebo en diferentes fases del estudio y con periodos de descanso entre cada tratamiento. Cada tratamiento duró 3 semanas y el ensayo se prolongó durante 6 meses.

-Se evaluó el efecto en 24 marcadores de riesgo cardiovascular, incluyendo desde colesterol total, LDL, HDL, etc. hasta 20 subtipos de estos lípidos sanguíneos y sus formas oxidadas. La edad media de los voluntarios fue 46 años y el índice medio de masa corporal (IMC) fue 30,4 (obesidad a partir de 30). Por ejemplo, al inicio del estudio, la concentración media de colesterol en sangre considerando todos los individuos era 209 mg/dL, ligeramente superior a la recomendable (menor de 200 mg/dL).

-Un primer resultado interesante fue que al analizar la orina de los voluntarios, y agruparlos según su metabotipo (31 del tipo A; 16 tipo B, y 3 tipo 0) observamos que los voluntarios de metabotipo B tenían peores valores de lípidos sanguíneos que el A y el 0 (en 10 de los 24 analizados). Por ejemplo, el valor medio de colesterol en sangre en los voluntarios de metabotipo A era de 201 mg/dL, mientras que en los de metabotipo B era 235 mg/dL, que ya se considera una concentración que debe reducirse. También el LDL (180 mg/dL), y de forma importante su forma oxidada (LDLox) presentaron valores muy por encima en el B respecto al A. Por tanto, las personas obesas con metabotipo B tenían más riesgo cardiovascular que las obesas de metabotipo A.

-El consumo del extracto durante 3 semanas, especialmente a la dosis-2 (efecto dosis-dependiente), disminuyó de forma importante diversos marcadores de relevancia clínica (-15,5% colesterol total, -15% LDL, -47% la fracción pequeña de LDL, -12% la apolipoproteina B, -24% la LDLox, etc.); pero este efecto solo se observó en los voluntarios con metabotipo B. Es decir, estas personas que estaban en una zona de riesgo cardiovascular, cambiaron tras el consumo de la granada hacia una franja de valores normales. Sin embargo, si hubiéramos considerado el efecto en todos los voluntarios a la vez, sin diferenciar por metabotipos, solo se habría observado cierta tendencia pero ningún efecto relevante, en parte debido a que la granada apenas ejerció ningún efecto en los voluntarios del metabotipo A o 0. En otras palabras, solo al agrupar los participantes por metabotipos, se pudo observar un efecto específico, personalizado, en los voluntarios obesos con metabotipo B. Por tanto, la granada reduce el riesgo cardiovascular… pero según las personas (nuestras bacterias deciden…). Un ejemplo de nutrición personalizada.

El estudio se ha publicado en la prestigiosa revista internacional Molecular Nutrition & Food Research (González-Sarrías A, García-Villalba R, Romo-Vaquero M, Alasalvar C, Örem A, Zafrilla P, Tomás-Barberán FA, Selma MV, Espín JC. Clustering according to urolithin metabotype explains the interindividual variability in the improvement of cardiovascular risk biomarkers in overweight-obese individuals consuming pomegranate: A randomised clinical trial. Mol. Nutr. Food Res. 2017; doi: 10.1002/mnfr.201600830).

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Juan Carlos Espín es Profesor de Investigación en el Grupo de Alimentación y Salud del CEBAS-CSIC (Campus de Espinardo, Murcia).

 

 

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